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Navidades light, sálvate de los estragos
Comida, bebida, dulces, cenas, celebraciones… En estas fechas las tentaciones están por todas partes y es fácil acabar cometiendo excesos. Si no quieres acabar las fiestas con unos kilos de más, una acumulación de toxinas en tu hígado y una agotadora falta de sueño a tus espaldas, sigue nuestros consejos.
AMALIA PANEA
Bandejas llenas de dulces en tu casa, comidas y cenas con tu familia y con amigos, fiestas además de la de Noche Vieja… en Navidad te pasas el día celebrando. Y también te acabas pasando con la comida, el alcohol y las juergas. Si no has tenido cabeza, en enero los resultados serán visibles en tu cuerpo y en tu salud.
Si este año no quieres pasarte pero tampoco quieres renunciar a las comidas especiales y las fiestas, pon en práctica las claves que te damos. No te costará nada seguirlas y te alegrarás del resultado.
Desayuna bien
Es la comida más importante de día, sobre todo cuando tengas por delante un día de celebraciones. Saltártelo hará que vayas acumulando hambre y al final acabes devorando todos esos dulces que quieres evitar y comiendo el doble en la cena que pretendía ser ligera. De todo. Haz un desayuno lo más completo posible: pan, cereales, fruta, proteínas (fiambre, queso, huevos…), así controlarás el hambre durante horas. Date un capricho. Si te pierden los dulces de Navidad, el desayuno es el mejor momento, ya que tendrás todo el día por delante para quemarlos.
Pica entre horas
La regla nutricional más importante es hacer al menos cinco comidas al día, más si tienes hambre, tu día se alarga o vas a hacer mucho ejercicio. No es buena idea saltarte comidas porque vayas a tener una cena especial, todo lo contrario, lo mejor es llegar con el hambre justa. Igual que cuando tienes sed bebes agua, cuando sientas hambre debes comer algo (cada tres o cuatro horas es lo ideal). Eso sí, ligero y sano, los polvorones no sirven como tentempié. Un truco. Coloca en las típicas bandejas navideñas fruta fresca, frutos secos naturales, higos, orejones… opciones mucho más sanas para quitarte el hambre entre horas.
El alcohol…
Es tu peor enemigo durante todo el año, pero especialmente en Navidad, cuando hay tantas celebraciones. Ten claro que es el principal causante de los kilos de más al final de las fiestas, así que no te dejes llevar por la euforia y controla lo que bebes, sobre todo fuera de casa y al volante. La mejor elección. Es el agua, por supuesto, pero si no quieres parecer aburrid@, pide cerveza sin alcohol o una copa de vino, mucho menos calórico. Tampoco abuses de los zumos envasados y los refrescos, tienen demasiado azúcar añadido. Si te tomas un cubata, un cóctel o un licor, ¡haz que te dure y baila para quemarlo! Evita. Las sobremesas con alcohol después de una comida copiosa, sobre todo por la noche.
Menos cantidad
Si te agobia ver tanta comida en Navidad y además tus padres son de los que cocinan demasiados platos y muy calóricos, habla con ellos para proponerles un menú más ligero. Por ejemplo, un pescado al horno con verduras en lugar de patatas como acompañamiento para la cena; el cordero, tan típico en Navidad, puede ser más recomendable para una comida; las ensaladas como entrantes son mejor opción que los canapés; el pan con mantequilla antes de que llegue con la comida no es una buena idea; unas manzanas asadas son un postre mucho más saludable que una bandeja de dulces navideños…
Cuidado con las salsas
Son capaces de convertir una ensalada o un plato saludable en un una auténtica bomba calórica. Nata, mantequilla, sal, queso en crema… abundan en los canapés y los platos navideños. La opción. La salsa más ligera y saludable es la típica vinagreta mediterránea. También puedes hacer tu salsa preferida con un yogur desnatado en lugar de nata o mantequilla. Cuidado con el pan. Solo o en el desayuno es un alimento excelente, pero si lo utilizas para mojar las salsas, acabarás ingiriendo un exceso de calorías.
Modera el pan
Es un alimento saludable y necesario, puede convertirse en tu peor enemigo si lo tomas como acompañamiento en todas las comidas, como entrante con mantequilla o para mojar salsas. A no ser que hayas gastado muchas calorías haciendo ejercicio, resultará excesivo. Modéralo. El desayuno es la mejor comida del día para comer pan acompañado de fiambre, aceite de oliva o mermelada. A media mañana e incluso a media tarde si vas a hacer ejercicio, puede ser una buena opción para tomarte un pequeño bocadillo. En las comidas. Toma solo una pequeña porción y evítalo en la cena si puedes. Integral. Aunque tiene más o menos las mismas calorías, es una opción más saludable, ya que su digestión es más lenta y tiene menos posibilidades de almacenarse en forma de grasa en el cuerpo.
Los temidos dulces
Polvorones, turrones, roscones, frutas escarchadas, panettones, bombones… En Navidad están por todas partes en las famosas bandejas navideñas, de las que tienes que hacer un uso inteligente. Como la tentación es difícil de resistir, date el capricho de comerlos en el desayuno o a media tarde, pero evítalos como postre, por la noche o para picar entre horas. Chocolate. Al 70 u 80%, es decir, negro, es una buena alternativa a los dulces tradicionales. Un par te onzas te quitarán las ganas de dulce y te aportarán nutrientes muy beneficiosos.
Compensa los excesos
Como seguro que cometerás algunos excesos, no te castigues, compensa. Durante toda la Navidad, intenta cenar más ligero de lo habitual para tener la báscula a tu favor, intenta no tomar comida basura o dulces industriales. El día después. Tras una buena comilona o una noche de juerga necesitas desintoxicar tu organismo. Come muy ligero a base de caldos y cremas de verduras, pescado a la plancha y fruta. Bebe mucha agua, zumos naturales y té verde. Si te acuestas muy tarde, toma algo ligero antes de irte a la cama para no descompensar tu índice glucémico.
Más ejercicio y más horas de sueño
Será lo mejor para mantener el equilibrio calórico a tu favor, es decir, para gastar más de lo que ingieres. Puede ser el momento de apuntarte a un gimnasio, a clases de pádel o a yoga con tus amigos, de proponer partidos de fútbol o baloncesto, citas diferentes para ir a patinar o a montar en bici… Más actividad cada día. Intenta hacer un poquito más de ejercicio de lo normal. Y por ejercicio entendemos también salir a dar un paseo o coger el transporte público. Más horas de sueño.Ya sabes que no se recupera, pero no te castigues durmiendo poco muchos días seguidos. Planifica tu Navidades con días de descansando entre celebración y celebración.
Tag: comida en Navidad, dulces navideños, excesos navideños, navidades light
Publicado en: Cuídate |

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Martes, 20 diciembre, 2011