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Sin citas: ¿Es culpa tuya?

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Jueves, 3 enero, 2013

¿Hace mucho que no sales con alguien? ¿No entiendes por qué tus amigos ligan más que tú? ¿Te esfuerzas en ser simpátic@ y en arreglarte pero pasan de ti? Está claro que algo no está funcionando y deberías contemplar la posibilidad de que seas tú…

Amalia Panea

¿Saldrías con alguien como tú? Esta es la primera pregunta que deberías hacerte si no estás satisfecho con tu vida amorosa. Puede que tú te veas (y seguramente lo seas) como una persona atractiva, simpática, interesante, sensible, inteligente, divertida… Pero que eso no sea lo que estás proyectando y, por lo tanto, que no llegue a los demás. Esa es precisamente la clave de que, aunque te esfuerces por salir con alguien, no consigas pasar de la primera cita.

Sé realista

Si has sido capaz de ver que la causa de que no consigas ligar puedes ser tú, enhorabuena, ya has dado el primer paso para cambiar. El segundo paso que te aconsejamos dar es hablar con tu mejor amigo o con alguien en cuya opinión confíes, y le pidas que sea sincero contigo. La opinión de las personas que te quieren te será de gran ayuda para saber qué es lo que ven los demás en ti y hasta qué punto estás distorsionando lo que muestras a los demás. Aunque seas increíble, puede que tu mala racha te esté haciendo ser mucho más antipático, borde, aburrido, gris o ansioso de lo que tú crees.

Primer fallo: quejarte y compadecerte de ti mismo

Aunque tengas problemas, aunque estés triste, aunque no estés en tu mejor momento, no se lo cuentes a tu cita. Lo que todos esperamos cuando salimos por primera vez con alguien es divertirnos, no hacer de hombro en el que llorar. Si tu discurso consiste en quejarte de lo mal que te va en tus relaciones, en hablar de tus rupturas sentimentales y de penas, entendemos que no vuelvan a llamarte. Si tus amigos te han confirmado esta actitud, tienes que hacer un esfuerzo por olvidarte de ti mismo, dejar las quejas, pasar página e intentar divertirte.

¿Nadie es suficiente?

A veces volvernos súper exigentes nos sirve de coraza para ocultar nuestro miedo a que nos vuelvan a hacer daño. Y esa actitud puede hacerte parecer no solo inaccesible, sino antipático, borde y, sobre todo, poco interesado en conocer a alguien. Cuando en el fondo es lo que estás deseando… Por supuesto, no debes conformarte con la primera persona que se interese por ti, pero si le pones pegas a todos, el problema es tuyo. No hace falta que te cases con nadie, sólo se trata de salir y divertirte sin pensar en más. La próxima vez que alguien se acerque a hablar contigo, no te hagas la diva o el hombre duro, sé simpático y transmitirás una energía que atraerá a los demás.

Sé tu propio espejo

¿Sigues algo perdido con el cambio de actitud que deberías dar? Coge papel y lápiz y escribe qué te atrae a ti de una persona, qué requisitos debería tener para que te fijes en ella y pueda llegar a enamorarte. Ahora pon al lado de cada uno de esos atributos o condiciones si tú los cumples. Todo es mucho más sencillo de lo que piensas: lo que a ti te atrae de los demás es lo mismo que los demás esperan de ti. Sé sincer@: ¿de verdad eres así? ¿Te muestras alegre, divertido y espontáneo como el chico o la chica de tus sueños?

Cómo está tu autoestima

La seguridad en uno mismo es una de las cualidades más atractivas de una persona, que actúa como imán con los demás. Si no estás en tu mejor momento, seguramente tu autoestima sea baja y lo estés transmitiendo de forma inconsciente a todo el mundo. ¿Sientes que no estás a la altura? ¿Te pones demasiado nervioso ante una cita? ¿Te cuesta entablar conversación con alguien del sexo contrario? ¿No te sientes lo suficientemente guap@? Todo eso está en tu cabeza, ligar se basa mucho más en la actitud que en tener un cuerpo 10. A partir de ahora repítete cada mañana que sí lo vales, que sí te lo mereces y que eres único y especial. Y no te olvides de salir a la calle con una buena sonrisa en la cara. Si el problema es que no te sientes a gusto con tu cuerpo o tu aspecto, esfuérzate por cambiarlo comiendo mejor, haciendo más ejercicio y dejándote aconsejar por alguien que sepa más de moda que tú.

Tu lenguaje gestual

Es lo primero que los demás captan de nosotros. Aunque estés deseando conocer a alguien o hablar con esa chica o ese chico que te mira, puede que tu cuerpo le esté enviando el mensaje de que no estás interesado o, todo lo contrario, de que estás ansioso por conocer a alguien. Y ambos mensajes producen rechazo. Tres cosas muy simples te ayudarán a hacer que tu lenguaje gestual sea atractivo para los demás: sonreír todo lo que puedas (parecerás mucho más guap@, simpátic@ y accesible), evita los tics y gestos nerviosos (como mirar todo el rato a tu alrededor cuando estés en un bar o discoteca, tocarte el pelo sin parar o fumar compulsivamente) e ir con el cuerpo erguido y la cabeza bien alta (¡pisando fuerte!).

©Istockphoto/anouchka

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Cómo eres, cómo te ven

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Viernes, 6 julio, 2012

La percepción de nosotros mismos no siempre coincide con la que tienen los demás. ¿Es eso bueno o malo? ¿Hay que decirles siempre a los demás lo que pensamos de ellos? ¿Y si son los demás los que nos ven de forma diferente a como nos vemos nosotros? Te adelantamos que todo ello tiene mucho que ver con la autoestima.

AMALIA PANEA

Chica se mira en un trozo de espejoLa opinión y valoración que tenemos de nosotros mismos es lo que llamamos autoestima, pero no siempre coincide con lo que transmitimos a los demás, para bien o para mal. A veces la gente que más segura se muestra es la que más complejos tiene; y hay quien tiene una imagen corporal pobre de sí mismo mientras para los demás resulta atractivo. Los ejemplos son innumerables, así que vamos a intentar aclararte por qué se producen estos desfases y qué podemos que hacer cuando la percepción que tenemos de nosotros mismos no coincide con la De los demás.

Si tus amig@s te han dicho cosas sobre ti que no solo te han sorprendido sino que te han resultado inaceptables y con las que en absoluto te identificas, párate a pensarlo bien antes de romper esa amistad. O tus amigos no son tales, o tú tienes una idea algo equivocada de cómo eres o cómo te comportas en realidad.

Cómo se construye la autoestima

La autoestima se construye, se forma y se desarrolla progresivamente a partir de las experiencias que tenemos en el ambiente en el que vivimos. La autoestima es algo que se  aprende, y por tanto, se puede mejorar.

Los conceptos y valoraciones que vamos formándonos sobre nosotros mismos los aprendemos desde niños y vamos construyendo nuestra autoestima y el concepto que tenemos de nosotros mismos también en función de cómo creemos que nos ven los demás.

Los comentarios, elogios o críticas de los demás son como un espejo para nosotros. Aprendemos a valorarnos en la medida en que nos sentimos valorados por los demás. Si nuestros padres, maestros u otros adultos nos han transmitido aceptación y opiniones positivas respecto a nosotros, nuestra autoestima se habrá construido sobre una base más sólida.

Pero en psicología también se maneja el término de autoconcepto, que es  la percepción que tenemos de nosotros mismos, es decir, cómo nos describiríamos a una tercera persona. La autoestima añade al autoconcepto cómo nos valoramos y queremos a nosotros mismos, cómo nos sentimos en nuestra piel. La autoestima está formada por la relación entre la percepción o autoconcepto y nuestro “yo ideal”. La diferencia o distancia entre ambos definirá nuestra autoestima.

Cómo nos influyen los demás

En una entrevista del científico español  Eduard Punset al profesor de Biología Evolutiva de la Universidad de Oxford, Robin Dunbar, se afirma que el cerebro ha evolucionado para tener la capacidad de relacionarnos con los demás. Según Dunbar somos capaces de gestionar grupos sociales de 150 personas aproximadamente.

Pero es importante que asumas que no podemos agradar o resultarles  atractiv@s a todas las personas que forman nuestro grupo social. Por esta misma razón es muy difícil que todas estas personas nos perciban como poco atractivos, así que no te castigues obsesionándote con lo que los demás piensan de ti.

Como se recoge en esta entrevista, la percepción que tienen los demás de nosotros muchas veces está condicionada por nuestra propia percepción. “Si nos etiquetamos como poco atractivos o poco aceptados por los demás, podemos llegar a tener actitudes en concordancia con la creencia que tenemos de nosotros mismos”, afirma Dunbar. También hay que tener en cuenta que la autopercepción es algo variable que puede verse afectada por el estado de ánimo. Si tienes un mal día es muy posible que te veas mucho más fe@ o torpe de lo normal, pero le ocurre a todo el mundo, hasta a las súper modelos y actores de Hollywood.

Mantener un autoconcepto y una autopercepción positiva y rodearte de personas que te hagan sentir bien será importante para mantener en forma tu autoestima y relacionarte de forma adecuada con los demás. Pero una cosa son las opiniones positivas y otra los halagos o la gente que te dice siempre lo que tú quieres oír.  También es importante que sepas encajar las críticas de las personas que te aprecian, ya que pueden ayudarte a ajustar la percepción que tienes de ti mismo. Esa posible distancia entre tu ‘yo ideal’ y el concepto que tienes de ti es la causante de que, de entrada, nos tomemos tan mal las críticas de los demás.

El ‘área ciega’

A la mayoría de nosotros nos preocupa cómo somos percibidos por los demás. Una investigación de la Universidad de Chicago demuestra que para comprender mejor cómo somos vistos por los otros es necesario cambiar el autoconcepto, es decir, la imagen que tenemos de nosotros mismos. La razón es que solemos  creer que sabemos lo que piensan los demás de nosotros, pero la mayoría de las veces nos equivocamos.

En este estudio se consiguió demostrar que cambiar la perspectiva que tenemos sobre nosotros mismos nos ayuda a predecir mejor lo que los demás piensan de nosotros. Para ello hay que tener en cuenta que, mientras los demás nos consideran de un modo general, nuestro autoconcepto está basado en los detalles. Los investigadores lo explican con un ejemplo sencillo: “si nos vemos a nosotros mismos a través de un microscopio y los demás lo hacen a través de unas gafas, nos preocuparemos de cosas pequeñas que no nos deberían afectar, o nos sentiremos orgullosos de detalles pequeños en los que nadie se está fijando”.

Tener una percepción ajustada de cómo nos perciben los demás es importante no solo en el terreno personal sino a la hora de relacionarnos en el instituto, la universidad o en el trabajo, con nuestros profesores, jefes, compañeros o empleados.

La clave para no distanciarnos demasiado de lo que los demás perciben de nosotros es estar dispuestos a escucharlos y a cambiar el punto de vista que tenemos de nosotros mismos. Como señalan los investigadores de Chicago, “el problema que la gente tiene a la hora de tener intuiciones respecto a las impresiones que provocan es que saben mucho sobre ellos mismos y muy poco sobre los demás”.

Lo que los demás perciben de uno, pero uno es incapaz de percibir de sí mismo, y que suelen ser las cosas que más nos cuesta aceptar, fue denominado por Joseph Luft y Harry Ingham “área ciega”. Esta zona constituye un área de oportunidad, ya que permite conocer cómo uno es percibido y, en consecuencia, cómo los demás se pueden posicionar ante nosotros. La relación interpersonal y aceptar las críticas de los demás puede hacernos conquistar este área aunque nos resistamos a admitir humildemente que somos así o que tenemos tal o cual carencia o limitación. Algo difícil de conseguir, pero que mejorará mucho nuestras relaciones con el entorno.

Es normal que haya cierta distorsión entre nuestro autoconcepto y la realidad. Algunas personas se ven como más o menos capaces, más o menos inteligentes, más o menos guapas o delgadas de lo que son. Pero cuando este desajuste es muy grande se produce una psicopatología que necesita tratamiento.

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Resiliencia: el arte de la positividad

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Viernes, 1 junio, 2012

Por muchos problemas que tengas y por muy duros que sean, si eres capaz de relativizarlos y sobreponerte, respondes al perfil de una persona resiliente. Y si no lo eres, aplicar esta psicología positiva a tu vida te ayudará a encajar mejor las adversidades, a ser más feliz y a tener éxito en todo lo que te propongas. ¿Quieres saber más?

AMALIA PANEA

Los psicólogos definen la resiliencia como la capacidad de una persona o un grupo para seguir proyectándose en el futuro a pesar de acontecimientos desestabilizadores, de condiciones de vida difíciles o traumas graves. Algo así como ver siempre el vaso medio lleno frente a cualquier problema.

Actualmente la resiliencia es considerada como una forma de psicología positiva que se desmarca de la psicología tradicional. ¿Los problemas te superan? ¿Te agobias por cualquier cosa? ¿Siempre te pones en lo peor? Entonces necesitas ¡ya! convertirte en una persona resiliente. En este artículo encontrarás las claves para empezar a pensar en positivo.

Superar los problemas

Resiliencia es el proceso de adaptación al enfrentarse a adversidades, traumas, tragedias amenazas o incluso problemas que te superen. Pero las investigaciones han demostrado que las personas resilientes no tienen por qué ser una especie de superhéroes, ni siquiera especialmente extraordinarias, cualquiera puede comportarse así disponiendo de los recursos adecuados. Esta cualidad requiere comportamientos, ideas y acciones que pueden ser aprendidas, desarrolladas y mejoradas por cualquier persona para aumentar la habilidad de alejarse de las malas experiencias.

El hogar familiar, la escuela, la universidad, tu centro de salud e incluso tu barrio son lugares que deberían ayudarte a desarrollar y fortalecer la resiliencia. Por supuesto, tus padres y tus educadores son quienes tienen en la mano la capacidad de transmitirte esta cualidad para que puedas convertirte en un adulto resiliente. Pero si ellos no han sido capaces o no han sabido cómo hacerlo, tú también puedes conseguirlo por tus propios medios, nunca es tarde para empezar a pensar en positivo.

Todos nos enfrentamos con adversidades de muchos  tipos, algunas en nuestro propio círculo familiar (muertes, separaciones, pérdida del trabajo…) o externas a nosotros (guerras, robos, terremotos, accidentes…) y necesitamos disponer de una mínima capacidad de resiliencia para poder superarlas e incluso salir reforzados o transformados.

¿Eres resiliente?

Esta cualidad se relaciona directamente con la autoestima, la confianza en uno mismo y en el entorno, la autonomía y la competencia social. Y evidentemente, todos estos factores van mejorando y aprendiéndose a lo largo de la vida.

Un resiliente no tiene por qué reunir todos estos aspectos, pero uno solo tampoco será suficiente, ya que puedes tener una buena autoestima, pero no saber cómo desenvolverte en el entorno o cómo resolver los problemas. Todas estas características interactúan entre sí y van evolucionando en cada etapa de la vida.

En tu infancia y adolescencia, tus padres y tus profesores son los principales responsables de ayudarte a desarrollar todas las capacidades que conforman la resiliencia, permitiéndote lograr el equilibrio entre autonomía y ayuda, tratando tus errores con cariño y empatía, promoviendo la responsabilidad y la confianza en ti mismo y ayudándote a aplicar diferentes factores de resiliencia en cada situación problemática. Desarrollar adecuadamente la resiliencia te protegerá frente a las circunstancias adversas y te ayudará a tener éxito en tu vida laboral y personal.

Si como decíamos antes tus padres o tus educadores no han sabido convertirte en una persona resiliente, ponte manos a la obra porque la positividad puede aprenderse y practicarse mediante artículos (como los de la revista Psychologies), libros (“Superar la adversidad. El arte de la resiliencia”, de Luis Rojas Marcos. Ed Espasa), cursos (en emagister.com los tiene gratuitos), coaching o terapia si fuera necesario (portalcoaching.com). Pero, sobre todo, con una firme voluntad para comenzar a relativizar los problemas y sonreír pese a todo.

Pensar en positivo

La resiliencia es un proceso que envuelve comportamiento, pensamientos y acciones que pueden ser aprendidos por cualquier persona, niños y adultos. ¿Cómo empezar? Imponiéndote a ti mismo un “levántate y sigue adelante” ante los problemas por grandes que parezcan. Para continuar, aquí tienes las características y habilidades que ayudan a las personas a convertirse en resilientes:

  • Tener una visión positiva de ti mism@ y seguridad en tu fuerza y habilidades.
  • Ser capaz de controlar sentimientos fuertes e impulsos.
  • Poder comunicar y resolver problemas. Y si no puedes tú sol@, ¡pide ayuda!
  • Ser capaz de pensar en planes realistas y realizarlos paso a paso.
  • Tener y hacer amigos con los que puedas hablar y compartir tus problemas.
  • Creer en ti mism@ y en tu capacidad para resolver problemas sin verte sobrepasad@ por ellos.
  • Hacerte cargo de tus comportamientos y acciones (asumir responsabilidades y no esconderse de los problemas).
  • Ver siempre el lado positivo (incluso de las malas experiencias se puede aprender).
  • Proponerte nuevas metas y realizar acciones y planes para alcanzarlos.

¿Tienes un problema?

Todos tenemos problemas y conflictos en algún momento, es totalmente normal. Lo importante es aprender a superarlos sin quedarnos estancados en ellos, sufrir en exceso o dejarnos llevar por la ira, la frustración o la tristeza.

Una buena forma de poner en práctica la resiliencia frente a un problema es trazar un plan. ¿Cómo?  Coge papel y lápiz y responde a las siguientes preguntas.

  1. ¿Cuál es el problema? Piénsalo con calma para poder identificarlo de una forma racional. Sabiendo esto podrás dar los pasos para resolverlo. Escribirlo te ayudará a asumirlo y a pensar en posibles soluciones realistas y factibles.
  2. ¿Quién te puede ayudar? Las personas resilientes piden ayuda cuando se ven superadas. Piensa en adultos o amigos con los que puedas hablar sobre el tema y que puedan echarte una mano. Escribe sus nombres.
  3. ¿Qué te puede ayudar? Dónde buscar información, qué puede hacerte estar más tranquil@, qué acciones mejorarían la situación, qué casos parecidos conoces y cómo se han resuelto…

Después de reflexionar sobre el problema y escribir las posibles soluciones, habrás conseguido distanciarte de él y relativizarlo. Pero no te olvides de poner en práctica todo lo que has apuntado, una persona resiliente es también una persona que actúa, que no se queda solo en las palabras.

Estrategias de “rebote”

Se trata de otros recursos que te ayudarán a convertirte en una persona resiliente y que puedes empezar a cultivar ya, no esperes a tener un problema:

  • Tener amigos y ser un buen amigo. En caso de tener un problema te aliviará hablar con ellos y seguramente podrán ayudarte a solucionarlo o al menos a sobrellevarlo mejor. Ayudar a otros también te ayudará a mantener tu mente fuera de tus problemas, no se pasa tan mal cuando entiendes y ves por lo que otra gente está pasando.
  • Cree en ti mism@ y en lo que sabes que puedes hacer. No dejes que los problemas te hundan, piensa en las cosas que sabes, en lo que haces bien, en tus cualidades y en las actividades que puedan hacerte sentir mejor, por ejemplo, el deporte o escribir.
  • Hazte responsable de tus comportamientos y acciones. Esconderse de los problemas o reaccionar de forma dramática o exagerada no te ayudará. Controla tu comportamiento para mantener la calma y pensar claramente, te sentirás mucho más capaz de manejar tus problemas.
  • Mira el lado positivo. Por muy duros que sean, de los problemas también se pueden sacar lecciones que nos ayudarán a transformarnos como personas, a apreciar las pequeñas cosas y a ser más felices en el futuro.
  • Ponte nuevas metas y haz planes para alcanzarlas. A veces para arreglar un problema necesitamos rebotar en otra dirección. No pasa nada por cambiar de meta, lo último es rendirse.

Foto: ©iStockphoto/Magdanphoto

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¡Arriba esa autoestima!

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Viernes, 3 junio, 2011

Cada día se nos presenta con un diferente color. Algunos amanecen azules, alegres, con fuerza, estamos seguros de nosotros mismos y nos sentimos capaces de todo. Otros, en cambio, son grises, tenemos la autoestima por los suelos y sentimos que el mundo se nos echa encima, solo nos apetece quedarnos en casa, escondidos bajo nuestra manta en nuestro rincón del sofá, incapaces de mover ni un solo dedo para afrontar las tareas del día. Si quieres que cada vez sean menos estos días sombríos, te damos algunas claves para ello. Porque la autoestima es la clave del éxito o del fracaso en la vida.

M. M. Garrido

Actitud positiva frente a las vergüenzasLa valoración que cada individuo hace de sí mismo es lo que los psicólogos llaman autoestima, es un juicio interno que hacemos de nuestra capacidad para enfrentarnos a los diferentes problemas de la vida.

Cuando nuestra autoestima es baja tendemos a compararnos con los demás y deseamos ser diferentes a como somos. Nos vemos en el espejo y en lugar de sentirnos satisfechos por poseer unos ojos preciosos, nos lamentamos porque nuestras medidas no se acercan a las de los modelos. No nos gusta la imagen que vemos y nos repetimos constantemente “qué feo me veo”, “nunca me querrá nadie con esta cara”, “si por lo menos fuera algo más abierto con los demás…”, y así nos  pasamos la vida, repitiéndonos esto tantas veces que nos metemos en un bucle de inseguridad que va alimentando nuestro descontento e inconformidad.

Carl Rogers, máximo exponente de la psicología humanista, expuso que la raíz de los problemas de muchas personas es que se desprecian y se consideran seres sin valor e indignos de ser amados. Esta situación se da especialmente en los adolescentes. Desarrollar la autoestima es ampliar la capacidad de ser felices.

“Todo ser humano, sin excepción, por el mero hecho de serlo, es digno del respeto incondicional de los demás y de sí mismo; merece estimarse a sí mismo y que se le estime”

Escuela humanista

Grados de la autoestima

La autoestima es muy importante en nuestras vidas, podría decirse que de cómo nos sintamos depende mucho el éxito (o el fracaso) de las diferentes tareas que nos propongamos realizar. El modo en que nos sentimos afecta de forma decisiva a todos los aspectos de nuestra vida, desde los estudios, hasta el trabajo, el amor o el sexo.

Las personas pueden presentar tres grados diferentes de autoestima:

√ Autoestima positiva: cuando la valoración que hacemos de nosotros mismos es beneficiosa, aumenta la capacidad de afrontar y superar las dificultades personales al enfrentarnos a los problemas con una actitud de confianza. La autoestima positiva potencia la creatividad y permite establecer relaciones más satisfactorias con los demás.

√ Autoestima negativa: cuando falta confianza en nosotros mismos, nos vemos incapaces de abordar los sucesivos retos de la vida, por ello somos incapaces de fijarnos metas y aspiraciones propias. Las relaciones que establecemos con otras personas no son de igualdad, siempre nos sentimos inferiores porque deseamos ser otra persona.

√ Término medio de autoestima: es oscilar entre los dos estados anteriores, es decir, sentirse apto e inútil, acertado y equivocado, actuar unas veces con sensatez y otras con irreflexión. Es lo que se conoce como inseguridad.

¿Quieres saber cómo es tu autoestima? Realiza el test que propone PsicoActiva.com en http://www.psicoactiva.com/tests/test4.htm

Indicadores de autoestima

Existen unos indicadores que te podrán guiar para determinar si tienes una autoestima positiva o si, por el contrario, tu autoestima está por los suelos.

Indicios positivos de autoestima

(Según D.E. Hamachek en su libro Encounters with the Self).

  • Crees con firmeza en ciertos valores y principios y estás dispuesto a defenderlos ante todos.
  • Eres capaz de obrar confiando en tu propio criterio, sin sentirte culpable cuando a otros no les parece bien.
  • No pierdes el tiempo preocupándote en exceso por lo que te haya ocurrido en el pasado ni por lo que le pueda ocurrir en el futuro. Vives con intensidad el presente.
  • No te acobardas fácilmente por fracasos y dificultades.
  • Te consideras y sientes igual que cualquier otro, ni inferior, ni superior, sencillamente igual.
  • Das por sentado que eres valioso para otras personas, al menos para los amigos.
  • No te dejas manipular.
  • Reconoces tanto los valores positivos como los negativos.
  • Eres capaz de disfrutar con una gran variedad de actividades.
  • Eres sensible a los sentimientos y necesidades de los demás.

Indicios negativos de autoestima

(Según J. Gill en Indispensable Self-Esteem)

  • Autocrítica excesiva, tiendes a crear un estado habitual de insatisfacción contigo mismo.
  • Hipersensibilidad a la crítica que hace que te sientas fácilmente atacado por los demás.
  • Indecisión crónica o miedo exagerado de equivocarte.
  • Deseo excesivo de complacer, al no atreverte a decir que no.
  • Perfeccionismo que te lleva a sentirte mal cuando las cosas no salen como te exiges.
  • Culpabilidad neurótica que te llevan a exagerar la magnitud de tus errores.
  • Hostilidad flotante, irritabilidad a flor de piel, siempre a punto de estallar.
  • Tendencias defensivas que hacen que todo lo veas negro, tu vida, tu futuro y, sobre todo, a ti mismo.

10 claves para mejorar la autoestima

En la práctica, según Nathaniel Branden, conocido psicoterapeuta canadiense autor de libros de autoayuda, todas las personas son capaces de desarrollar una autoestima positiva. Nosotros te damos las claves para que lo consigas.

1. Tanto los modelos familiares como los culturales conforman nuestra autoestima, por eso es importante que los observes y revises para ser conscientes de los modelos negativos que has interiorizado y así cambiarlos.

2. Elimina los pensamientos malos.

3. Aprende a aceptarte tal como eres, reconociendo tus capacidades y aceptando tus limitaciones.

4. Ámate como el ser único que eres, nadie podrá imitar ni cómo eres ni lo que haces.

5. Reconoce todas las cosas que tu alma y tu mente puede crear y alcanzar.

6. Recuerda que has sido dotado de inteligencia para lograr lo que quieras en la vida.

7. No te lamentes por lo que no hiciste ni fuiste en el pasado, empieza cada día con una visión positiva de la vida.

8. Recuerda que nadie es perfecto, todos cometemos errores, pero recuerda también que aceptar y enmendar un error es de valientes.

9. No te compares con otras personas, obsérvate a ti mismo y reconoce los logros que hasta hoy has tenido y cuantos más puedes alcanzar.

10. Repítete a ti mismo, “si quiero, puedo”.

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Narcisos, enamorados de sí mismos

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Viernes, 29 abril, 2011

“Yo, yo, yo, y después, yo.” Este podría ser el lema que definiera a los adolescentes narcisistas. El narcisismo en un grave trastorno de la personalidad que puede acarrear funestas consecuencias para la vida personal, familiar y profesional o académica de quien lo padece, y es un síndrome cada vez más diagnosticado a jóvenes en las consultas psiquiátricas.

PABLO ÁLVAREZ ALMAGRO

Supongamos que para ti todo pretexto es válido para mirarte en cualquier escaparate camino del instituto. ¿Eres de los que admites sin reservas que constantemente buscas el reflejo de tu imagen como algo casi natural y espontáneo en los ascensores, las ventanillas de los coches estacionados y en todo aquello similar a un espejo? ¡Pues cuidado! Una cosa es estar seguro de uno mismo y que nos guste controlar nuestra propia imagen, y otra muy diferente tener un comportamiento obsesivo detrás del cuál puede estar un trastorno psicológico: el narcisismo. Esta necesidad de querer mostrarse en público y de sentirse admirado está ocupando un lugar cada vez más alto en el ranking de trastornos psicológicos entre los adolescentes. Así, según las estadísticas, en las consultas de psiquiatría juvenil la depresión y los trastornos de la personalidad se disputan el primer lugar de los casos con los de narcisismo.  No es un tema menor, el narcisismo es un trastorno de la personalidad que, en los casos más extremos, desemboca en conductas agresivas y violentas. Según los expertos, está detrás de algunas de las recientes matanzas escolares, como la ocurrida recientemente en un instituto de Finlandia. El autor de los disparos colgó en la red sus vídeos con amenazas y con armas explicando lo que iba a hacer. Para los psiquiatras, este comportamiento podría responder a un perfil narcisista.

El mito griego de Narciso

Según la mitología griega, Narciso era un joven de gran belleza del que tanto mujeres como hombres se enamoraban, pero él los rechazaba a todos. Una de sus fervientes admiradoras era la ninfa Eco, a quien la diosa Hera había condenado a no poder hablar, sólo a repetir lo que los demás decían, por lo que nunca pudo declararle a Narciso su amor. Pero un día que le vio en el bosque salió a su encuentro con los brazos abiertos y él la rechazó cruelmente. Ella entonces se recluyó en una cueva para siempre y Narciso fue castigado por la diosa de la venganza, Némesis, haciendo que se enamorara de su propia imagen reflejada en una fuente. Tan absorto estaba con su contemplación que acabó arrojándose a las aguas.

Síntomas del Narciso

El adolescente narcisista es egocéntrico, exhibicionista y con un afán casi obsesivo por llamar la atención, por que todos sus actos sean admirados y aplaudidos ya que no soporta las críticas. Pese a ir de “gallitos”, lo cierto es que la autoestima de los narcisos es muy baja. Para los padres, un signo de alarma es que fracasan en todo lo que hacen. No tienen empatía, llevan mal las relaciones sociales, la convivencia en casa y los estudios. Piensan que, como son superiores a los demás, les llegarán los conocimientos por ciencia infusa sin necesidad de estudiar. El trastorno, según los expertos, se suele desarrollar hacia los nueve o diez años y llega a su punto álgido en torno a los catorce.  Nuestra sociedad es en buena parte narcisista y exhibicionista, y cierto grado de narcisismo es indispensable para sobrevivir en ella. El problema está cuando se lleva a extremos, y los adolescentes comienzan a portarse de manera muy agresiva, incluso a delinquir. Como no sienten ningún arrepentimiento por sus actos, pueden cometer auténticas barbaridades. El narcisismo se identifica, sobre todo, con el aspecto físico, pero para los especialistas, la cuestión física es la última variable del trastorno narcisista, responsable también de muchos casos de anorexia. La enfermedad engloba muchos otros factores emocionales, sociales, familiares y escolares.

¿Qué puedo hacer si sospecho que soy narcisista?

Si crees que puedes ser narcisista posiblemente no lo seas, ya que los narcisos no identifican que tienen un problema. Para ellos, el problema siempre son los demás. Tampoco hay que exagerar, cierto grado de confianza en ti mismo, cierto amor propio, y cierta autoestima son naturales y necesarios, más aún cuando se es joven. Pero si sospechas que alguien de tu entorno puede estar sufriendo el síndrome de Narciso, consúltalo con  tu médico o con tus familiares, y trata de convencerle para que acuda a un especialista, (que te será difícil).

Enlaces de interés:

http://www.area3.org.es/htmlsite/productdetails.asp?id=108

http://neipol.com/sexual/narcisismo

http://www.sepypna.com/articulos/patologia-narcisista-hoy/

http://www.elmundo.es/elmundosalud/2011/04/08/neurociencia/1302283884.html

http://rincondeautoestima.wordpress.com/2011/03/18/adolescencia-y-patologias-narcisistas/

Foto: ©iStockphoto/shapecharge

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