1, 2, 3 ¡orgasmo!
Miércoles, 1 agosto, 2012
Lo sentimos, pero ni fuegos artificiales ni efectos especiales, el clímax sexual no es como en las películas ni tan fácil de alcanzar al principio, sobre todo para las chicas. Pero calma, la experiencia y el conocimiento de tu cuerpo juegan a tu favor.
AMALIA PANEA
Pensar que el sexo puede ser placentero tanto si consigues un orgasmo como si no, te quitará de encima mucha presión. Al principio los chicos suelen llegar demasiado pronto, mientras que a las chicas les cuesta mucho o no lo consiguen. Y cuanto más intenta aguantar uno y más se esfuerza la otra en conseguirlo, más difícil es para ambos.
Stop. No lo busques, disfruta. La práctica, la experiencia y el conocimiento de tu propia sexualidad y la de tu pareja te ayudarán a conseguirlo. La masturbación puede ser una buena herramienta para lograrlo, sobre todo en el caso de las chicas.
Pensar en llegar a toda costa, en conseguirlo a la vez que tu pareja, tener miedo a quedarse embarazada, a no aguantar lo suficiente para satisfacer a tu chica… harán que el orgasmo se aleje o llegue demasiado pronto. ¿Un consejo? Utiliza preservativo, tómate tiempo, juega y disfruta, el coito no es la única forma de llegar al orgasmo.
Qué es un orgasmo
Se trata del clímax del placer sexual, pero no es indispensable para disfrutar del sexo. Antes del orgasmo aumenta la concentración de sangre en los genitales hasta un máximo, y durante el clímax se dan contracciones de los músculos de esta zona, produciéndose una descarga de la tensión sexual. Después tiene lugar una relajación de la región genital y, en muchos casos, de todo el cuerpo. En el caso del hombre se da la eyaculación durante el orgasmo; algunas mujeres también afirman experimentar una especie de eyaculación.
Aparte de las reacciones corporales, durante el orgasmo se experimenta una sensación de gozo y placer, diferente y única en cada persona.
El orgasmo en las chicas
La excitación sexual y el orgasmo femenino son complejos procesos que involucran el plano físico y el mental. Mientras que la mente y el cuerpo pueden experimentar la excitación sexual separadamente, no pueden hacerlo respecto al orgasmo, que requiere a ambos “trabajando” juntos.
Normalmente, las chicas necesitan preliminares más largos, además de una placentera estimulación del clítoris, para llegar a un grado de excitación tal que desemboque en el orgasmo. Pero es normal que al principio les cueste, debido sobre todo a la falta de experiencia, de conocimiento sobre su propia sexualidad, a los complejos acerca de su cuerpo o al miedo al embarazo.
Durante la fase orgásmica las chicas suelen experimentar contracciones musculares rítmicas que ocurren en el tercio exterior de la vagina, el útero y el ano. Las primeras son las más intensas, luego van descendiendo y se suceden más aleatoriamente. Un orgasmo moderado puede tener de 3 a 5 contracciones, uno intenso de 10 a 15. Todos los músculos del cuerpo pueden contraerse durante el orgasmo, no solamente los del área pélvica.
Responder a quienes nunca lo han experimentado o no están seguras cómo es un orgasmo femenino, es una tarea difícil. Los estímulos físicos pueden medirse, pero no puede saberse cómo los percibe cada mujer.
Los preliminares
Conseguir un orgasmo en las primeras relaciones resulta complejo, igual que cuando cambiamos de pareja. Por eso es tan importante conocer el propio cuerpo y dedicarle tiempo al del otro: las zonas erógenas, las posturas que más nos excitan (a las chicas, por ejemplo, les van mejor aquéllas en las que consiguen estimular el clítoris durante la penetración), de qué forma conseguimos llegar solos al orgasmo…
Dedicarle tiempo a los preliminares siempre ayuda a conseguir una mejor estimulación física y mental, sobre todo en el caso de ellas. Los juegos previos también pueden servir a los chicos para controlar la eyaculación antes de la penetración.
En las chicas, los principales puntos erógenos (además de los particulares de cada una) son el pecho, el vientre, las nalgas, las piernas y la ¡cabeza! En una mujer el sexo involucra tanto al plano físico como al mental: caricias en el pelo, el cuello, miradas, palabras al oído… pueden surtir un potente efecto sobre ellas.
A los chicos, además de los genitales, le gusta que les acaricien los brazos, los hombros, la nuca, el pecho (aunque no para todos es una zona erógena), la espalda, las nalgas, el perineo (la zona que hay entre el ano y el escroto) y también la cabeza. Tus miradas, tu forma de moverte, tu ropa interior, pueden ser eficaces estímulos.



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